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¿Dónde van mis donativos? La guardería de Costa Rica. – Colegio Inmaculada Niña
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¿Dónde van mis donativos? La guardería de Costa Rica.

Seguro que alguna vez has donado algo de dinero a una ONG o Fundación, incluso puede que seas socio desde hace años. Quizás te has preguntado en qué se utiliza ese dinero, o si realmente llega a su destino.

La Fundación Francisco Navarrete, junto con la Congregación Esclavas de la Inmaculada Niña, lleva más de 15 años haciendo posibles diferentes proyectos solidarios en Centroamérica, Sudamérica, Marruecos y España. Cuando empecé a trabajar como profesora en el Colegio, me llamaron mucho la atención los distintos eventos solidarios que se organizaban en el centro. Supe entonces que todo lo recaudado iba destinado a los proyectos y a las misiones que tienen en las zonas más desfavorecidas. Y, después de haber estado en
una de ellas, puedo decir que todo ese dinero solidario es imprescindible para sostener el trabajo diario de las religiosas que regalan su vida a los que más lo necesitan.

El caso de la misión de las religiosas de Costa Rica es algo especial. No es un país especialmente empobrecido si lo comparamos con sus vecinos. Sin embargo, como pude comprobar, la vida allí es extremadamente cara para tratarse de un país centroamericano.
     Cuando las madres Norma y Gloria llegaron allí, no tenían un proyecto definido así que se dedicaron a conocer a sus gentes y a encontrar la mejor manera de ayudarles. Se dieron
cuenta de que había muchos niños que se quedaban solos encerrados en casa mientras sus madres trabajaban. Esta práctica era habitual, hasta que ocurrió una tragedia y varios niños murieron en el incendio de su casa porque no pudieron salir a tiempo. Fue así como comenzó el proyecto que permitió la construcción de una guardería en una de las zonas más golpeadas
por la pobreza: el barrio de San Blas en Cartago.

Todo lo que han conseguido estas valientes religiosas durante estos años ha sido a base de duro trabajo, de batallar con el gobierno y de no rendirse ante las dificultades. No ha sido un camino fácil ni lo es ahora, pero con la ayuda inestimable de la gente que colabora con ellas in situ y de la Fundación desde España, han levantado un oasis para los niños que más lo
necesitan.
La guardería acoge a un grupo de niños de entre 3 y 12 años, los mismos que se apadrinan a través de la Fundación. Sus circunstancias e historias le partirían el alma a cualquiera y, sin embargo, son niños felices e inocentes que se ilusionan con un simple dibujo. ¡Todos querían uno! Eran pequeños principitos pidiendo su cordero particular. Y, gracias a las religiosas, tienen las necesidades básicas cubiertas, además de todo el cariño y la atención que no encuentran en sus casas.
Estuve con ellos un mes. Pero sólo me hizo falta un día para darme cuenta de que cualquier ayuda que reciben se invierte en mejorar la calidad de vida de los niños. La madre Norma es una excelente gestora y consigue, no sé cómo, exprimir cada colón que recibe y hacer de la guardería un auténtico hogar para estos pequeños.
Ha sido la mejor experiencia de mi vida. Una experiencia que te abre los ojos a una nueva realidad en la que no importa lo que tengas o lo que seas, sino ser feliz con lo que tienes y disfrutar de esta vida como un regalo que Dios nos ha dado.

Colegio Inmaculada Niña
Marisa Hita Domínguez
29de abril de 2017